La lechuga y sus variedades

La lechuga es una planta formada por hojas superpuestas que tiene su origen en la zona central Europea.

Se cultiva en toda España tanto al aire libre como en invernaderos, aunque se recomienda cultivarla en el exterior.

El frescor de una lechuga se reconoce en el troco ya que se oxida si lleva mucho tiempo almacenado. Por tanto es muy importante que a la hora de comprarlas elijamos una lechuga entera, de hoja firmes, crujientes y sin manchas.

Su conservación es muy corta, dura aproximadamente una semana en la nevera. Debe guardarse a una temperatura de 4-5ºC, retirando las hojas exteriores defectuosas y procurando que no toque las paredes de la nevera.

Tipos de lechuga

La lechuga de hoja de roble pertenece a la familia de la lechuga (Latuca sativa) y está emparentada con la lechuga flamenca y la iceberg. Es de color verde subido y puede presentar una atractiva coloración rojoza en el borde dentado de las hojas. Procede principalmente de Francia, Italia y Holanda, aunque también se cultiva en España. Combina muy bien con otras variedades de lechuga y con frutas. El ajo realza su delicado aroma de frutos secos, mientras que el chalote, la cebolla y el pimiento fresco encubren su peculiar sabor. Se recolecta principalmente entre septiembre y abril, y en junio y julio. Hay que consumirlas lo antes posible, porque se marchita enseguida.

Las hojas se estropean fácilmente y tiene un sabor más suave que el resto de lechugas

La lechuga romana o larga pertenece a la misma familia que la anterior. Sus hojas alargadas y relativamente fuertes tienen un sabor marcado y mucho más intenso que el de la lechuga flamenca. La lechuga romana se cultiva sobre todo en Francia y España. Se conserva fresca hasta una semana y combina bien con otras variedades de lechuga. Los cocineros profesionales la cortan en trozos o juliana pata después aliñarla. La lechuga romana, como también otros tipos de lechugas, no sólo se consume en crudo sino que se conserva muy bien su peculiar aroma si se cuece al vapor.

Hojas alargadas, crujientes y ligeramente apuntadas, formando un cogollo suelto.

La escarola ( Cichorium endivia) no es una lechuga sino que pertenece a la misma familia de la endibia y la achicoria. Esta planta para ensalada de hojas abundantes y rizadas y sabor delicadamente amargo ya se consumía en el antiguo Egipto, aunque solía considerarse una hierba culinaria. La escarola también era muy apreciada entre los griegos y los romanos, pero no se introdujo en Centroeuropa hasta el siglo XVI. La variante crespa de la escarola, o lechuga rizada, tiene las hojas hendidas y se recolecta sobre todo en verano. La escarola lisa, de hojas lisas y anchas, es una delicada variedad de invierno. Se conserva dos días en el cajon de las verduras de la nevera envuelta en un paño húmedo. Se suele cortar en juliana o trozos pequeños. El aliño que mejor combina con su aroma ligeramente amargo, que se puede mitigar sumergiéndola en agua, es una salsa de mostaza. Se puede acompañar con berros, ajo, tocino y picatostes.

Su utilización principal es en crudo para ensaladas.
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